“Todo empezó cuando personas comenzaron a decirme: ‘Tu hijo debe plata’. Ese fue el primer indicio”. Con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, el legislador Alfredo Toscano abrió una de las entrevistas más personales de su vida. Lo hizo anoche en Panorama Tucumano, el programa insignia de LG Play conducido por Federico van Mameren, para contar cómo la ludopatía cambió la vida de su hijo y por qué decidió exponer públicamente una historia que, según sostiene, atraviesa a muchas familias argentinas.

La emisión puso el foco en una de las principales preocupaciones que dejó el Mundial: el crecimiento de la exposición a las publicidades de plataformas de apuestas y el impacto que ese fenómeno tuvo durante el torneo internacional que terminó hace algunos días. En ese contexto, Toscano explicó que su decisión de hablar surgió a partir de una experiencia familiar que lo obligó a conocer de cerca una problemática que, según advirtió, permanece muchas veces oculta.

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El problema salió a la luz

El legislador contó que las primeras señales llegaron a fines del año pasado. “Como tengo una actividad pública y mucha gente me conoce, empezaron a acercarse para contarme que tenían un problema de deudas con mi hijo. Debo confesar que lo primero que pensé fue en una adicción a las drogas. Empezamos a buscar la forma de hablar con él porque queríamos ayudarlo. Pero no nos contaba nada”, recordó.

La magnitud de las deudas terminó por cambiar esa sospecha. “Alguien nos dijo: ‘Es mucho lo que debe, no es droga’. Eran varios millones de pesos. Hasta que, por medio de amigos, llegamos a la respuesta: nos dijeron que jugaba”, relató.

Desde entonces comenzó a interiorizarse sobre la ludopatía. “Hablé con Claudio Viña, que trabaja la problemática de la ludopatía y las adicciones en la Legislatura, y llegamos a una conclusión: hoy la tecnología tiene muchísimas cosas buenas, pero también facilita este tipo de adicciones”, afirmó.

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También recordó otro episodio que encendió las alarmas. “Uno de los primeros indicios fue cuando nos enteramos de que mi hijo debía la cuota del colegio de mi nieta. Antes tenía una vida ordenada y esto te destruye”, expresó.

Cadena difícil de romper

Para Toscano, el crecimiento de las apuestas se combina con una realidad económica compleja. “Hay muchos tucumanos que atraviesan dificultades económicas y creen que el juego puede ayudarlos. Hay personas que cobran el sueldo y lo juegan. Después recurren al prestamista clandestino y se genera una cadena muy difícil de cortar”, señaló.

En ese sentido, pidió una mayor intervención estatal. “Creo que el Estado debe generar herramientas serias para acompañar a quienes tienen esta adicción. Con las drogas todos sabemos que están prohibidas y nadie quiere mostrarse comprando droga. En cambio, con el juego parece que todo fuera natural y no está bien”, sostuvo.

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Además, comparó la situación con otras políticas de salud pública. “Como sociedad ya dimos peleas contra industrias que perjudicaban la salud, como el tabaco. Entendimos que el Estado debe cuidar a la población. Con el juego pasa algo parecido”, afirmó.

Luego describió el funcionamiento de las apuestas clandestinas en los barrios. “En Tucumán, gran parte del juego en los barrios es clandestino. No genera empleo, genera una trampa”, advirtió. “Siempre digo que hay un ‘croupier’ en cada barrio. Buscan al más conocido del lugar y le ofrecen dinero para que haga jugar a sus amigos. Les regalan plata para empezar, duplican el dinero que ponen y, cuando ya no tienen más, aparece el prestamista. Así funciona”, agregó.

La decisión de hablar

Toscano aseguró que su hijo perdió bienes durante este proceso y denunció que la familia sufrió amenazas y escraches. “Esta gente se aprovecha de la debilidad, de la adicción. Además genera temor. Vi mucha violencia”, afirmó y contó que aparecieron carteles de escraches cerca de la casa de su hijo, de la Legislatura y de otros lugares que frecuenta la familia. “Nos costó muchísimo tomar la decisión de denunciar estos escraches. Nos presentamos ante la Justicia, mi hijo también se presentó y contó todo lo que está pasando. Ahora será la Justicia la que determine si esto es legal o no”, señaló.

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El legislador explicó que comprendió la importancia de proteger a quienes padecen esta condición. “Hoy entiendo por qué se protege la identidad de las personas que atraviesan este problema. No está bien exponerlas. Tienen una enfermedad y, además, viven rodeadas de estímulos y de seducción constantes. Hay que acompañarlas”, sostuvo.

También explicó qué lo impulsó a hacer pública la historia. “Durante el Mundial vi cómo crecía el juego y sentí que era mi obligación como legislador denunciarlo”, dijo.

Aunque reconoció que su familia podría afrontar la deuda, aseguró que decidió hablar por quienes no pueden hacerlo. “Si me critican, no importa. Quiero hablar por muchas familias que quizá no tienen la oportunidad que tengo yo de contar lo que les pasa”, expresó.

Antes de finalizar, dejó un mensaje para quienes atraviesan situaciones similares. “Estas cosas no se cuentan, se ocultan. No solo es clandestino el juego, también se oculta al adicto. Hay que buscar ayuda”, afirmó y cerró con una reflexión personal. “Tengo 58 años, tengo hijos y amigos. Honestamente, no sabía si estaba haciendo bien o mal en hablar. Sólo sé que estoy haciendo lo que siento”.